Esta semana que empieza va a ser, la semana. Mañana tengo una prueba práctica sobre como manejar la cámara de vídeo. Pereza. Es lo único que se me viene a la cabeza. No lo he hecho mucho antes (aunque debería por mi carrera y todo eso), pero no me gusta. Es lo único que sé que no quiero hacer cuando sea mayor. Así que no me apetece estudiar nada de lo que tengo que hacer mañana. Lo malo es que vamos en grupo y ellos creen que yo voy sobrada. No lo voy, y aunque lo fuera tampoco encontraría la motivación para hacer las cosas mejor que los demás. Es así de simple.
El martes tengo otra nueva exposición con el friki de mi clase. Esta vez, visto lo visto, he hecho yo el trabajo y él apenas ha aportado nada. Mira que no me quería estresar en Chile... pero es que si quieres algo bien hecho, no lo dejes en manos de un chileno flipado y sobrado que redacta fatal. A ver qué sale en la exposición. Lo peor es que me tendré que volver a disfrazar y a ir con él como si fuéramos de comunión a clase. Qué mal lo pasé, además la gente no se callaba. Fueron bastante maleducados. Aquí lo de entrar y salir de clase a la hora que quieras, hablar lo que te apetezca y besar al profesor y contarle la fiesta de la noche anterior parecen ser tónicas diarias. No es que yo sea la persona más seria del mundo, pero no me parecen prácticas muy educativas o responsables. En fín, no seré yo quien se lo diga.
El jueves empezamos la liga, ¡por fín! Pero resulta que nos toca con el equipo más fuerte, el que el año pasado ganó el campeonato y tiene a la mitad de jugadoras que son selección de Chile. Vamos a perder, porque nuestro equipo no está aún formado. Faltan cosas por aprender, que nos comprenetemos, no tenemos una base definida.... hay muchas cosas que veo mal y me tengo que morder la lengua. Que mal lo paso cuando hacemos una jugada que es lo peor, y no puedo ir al entrenador y proponerle algo mejor. Espero tener confianza pronto....
Por cierto que este viernes se vinieron las del equipo a casa y hicimos un asado. La mayoría vinieron en pareja, pero aún así todos fueron muy amables conmigo y simpáticos. Es un gusto tener otro grupo con quien salir, y además darte cuenta de que son normales, que tienen mucho en común contigo. Poco a poco yo me las voy metiendo en el bolsillo. De otra cosa no sé, pero de socializar sé un rato.
Y el viernes nos vamos a San Pedro de Atacama ya. ¡Qué ilusión! El desierto, los sitios que hay para ver, la vida en comunidad cuatro días, volver a tomar un avión... perderme clase.... que mal, tengo que entregar dos trabajos y no voy a poder ir a clase. Tendré que enviarlos por mail y decirles a los profesores que estoy mala. Espero que no lean este blogg.... jajajaj.
Pero es que vale la pena. Los billetes nos salieron tan baratos... y es un sitio tan precioso.... ya enseñaré las fotos. Me lo voy a gozar mucho haciéndolas. Aunque echaré de menos mi cámara como siempre.
Este fin de semana, por el contrario, me lo he pasado sentada aquí delante haciendo el trabajo del martes. Para los que dicen después que si he venido aquí a estudiar o a qué. Ya voy teniendo estrés de estudiante. Pero lo llevo bien. Mientras, Martín nos hace crepes, Miika nos toca la guitarra que le ha comprado a Nestor, y los demás locos siguen con sus cosas de locos. De verdad que esta comunidad cada día parece más un manicomio. Pero somos tan felices....
Se me pasa volando el tiempo. 15 de abril ya. Ayer era mi cumpleaños, y anteayer el de Marta.... Y mañana será el de Marina. Y lo malo de tener pruebas, una liga que conquistar y viajes que planear es que te hacen ver el futuro, y las semanas pasan a ser solamente tiempo que ha de pasar. Habrá que seguir disfrutando al máximo. Cada detalle, es importante.
¿Estaré molestando a Ventanitas con el ruido de las teclas? Francamente, no me importa demasiado. Sigue sin saludarnos, y a pesar de que hago porque esté a gusto, no veo reacción por su parte. Con el resto de inquilinos, la cosa va sola. Ya digo, que todos cocinamos, nos prestamos cosas (a veces nos las robamos sin más), y nos ponemos la música alta todos a la vez, lo que acaba por convertirse en una especie de zoo animado de locos cantando, bailando y gritándose.
Cuando empiece el frío de verdad supongo que todo irá a menos. Por ahora, el único conjunto de baloncesto que tengo y que me lavo cada día al llegar de entrenar para que esté al día siguiente sigue secándose religiosamente. Cuando empiece a estar húmedo días y días, me compraré otro. ¿Se creerán que no tengo más ropa? Ah bueno, es la verdad. ¿Se creerán que la llevo siempre sucia? Eso es mentira, se nota porque huele al detergente que compré. TEndré que comprarme también unas zapatillas de baloncesto si quiero que se me respete en la liga, y no seguir jugando con las botas de montaña... cuanta escasez.
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