Parece que he empezado a asimilar que nos queda nada acá, y he empezado a tomármelo todo de otro modo. Hoy, antes de ir a entrenar, he cocinado con Martín una pasta (en realidad lo ha hecho él, yo le daba conversación y decía 'ya estará la pasta'?). Después hemos comido juntos y hemos hablado largo y tendido sobre la vida. Al rato nos hemos hecho un cafecito y me he marchado. Me he despedido de él porque se va a Puerto Varas, su ciudad natal, porque ha empezado vacaciones. Y ya está. Se ha acabado esta historia de conocer a Martín. Es grandioso pensar que has conocido a personas que probablemente no vas a volver a ver en la vida (en la vida.... a ver no se sabe, el mundo da muchas vueltas, pero la probabilidad es alta). Pero quizás ahí está la magia de todo eso.
Saber desde el principio que las cosas son finitas, que tienen un final (es lo natural, dadas nuestras circunstancias humanas...); te ayuda a disfrutar más cada momento, a ver siempre un cambio; y a hacer que el camino sea un medio, y no un fín. Y hay que disfrutarlo. Cogerte de la mano de quien quieras, caminar por un rato, y chao. En realidad todo es así, pero no estamos acostumbrados. Queremos que todo dure para siempre, y no entra entro de las posibilidades, ¿por qué ni siquiera pensarlo entonces?
A veces conozco a personas y me digo a mi misma, es la primera y la última vez que te voy a ver. Qué sensación tan extraña. Estamos acá ahora mismo... y ya no volveremos a estar. Así de simple es. Es triste, por un lado. Pero si piensas desde el principio que va a ser así, no es tan triste. Te alegras de que las cosas hayan ido inmejorablemente bien, de haberte encontrado con gente que de una manera u otra te ha influido, te ha ampliado este caleidoscopio con el que empiezo a ver la vida. Tantas realidades como personas.
Creo que me voy a quitar el Facebook y me comunicaré con los que realmente querré vía e-mial, ¡o carta! No porque sea una vintage, sino porque creo que tiene más magia, es más real si ves al otro escribiendo con su puño y letra un mensaje para ti.
Después he llegado a la universidad, que sigue tomada por los estudiantes desde hace varias semanas. El equipo sigue entrenando, cada una va desde donde vive (lejos), solamente para entrenar. Esto sí es amor y esfuerzo. El entrenador lleva dos o tres semanas desaparecido, aprovechando la toma para no entrenar(nos). Y las chicas van a la universidad, entran al gimnasio por una ventana ya que están cerradas las instalaciones,y entrenan. Me piden ejercicios, cada una trae su balón, nos acomodamos para limpiar el parqué. Es una pasada vivir esto, de verdad estoy encantada con ellas y con compartir su sentimiento por el basquet. Parece que fue ayer cuando llegué y creí que no iba a encajar, o cuando me dijeron que no podía jugar, pero más que todo eso está el basquet, y están ellas como personas. Las voy a echar muchísimo de menos.
El viernes vamos a hacer una fiesta en casa porque el domingo se va Jessenia y el lunes nos vamos Colombia, Marta y yo para el Norte. Marina se tiene que quedar porque aún está de exámenes, pero vamos a intentar que nos pille a medio camino. Queremos hacer un viaje último lleno de aventuras, por lo que tenemos pocas cosas contratadas de antemano, mucha paciencia, poco dinero e inmejorable compañía. El viaje será un paseo por donde nos lleve la casualidad, o las ganas. Y voy a intentar aprovecharlo al máximo.
La gente de la casa se va yendo porque son vacaciones, y ya es probable que no los pueda ver. ¡Hasta ventanitas! (O Rafa, o calzoncillitos, mi vecino de piesa de antes porque ahroa duermo con Colombia). Le veo poco, siempre está escondido en su piesa. Pero últimamente nos llevábamos hasta bien, nos dábamos las buenas noches y un día me dijo que estaba guapa con una chaqueta (pues no se fijó en verano cuando aún estaba morena y delgada). Dirás que lo veo todo más rosado, como huelo el final.
Pero la cuestión es que al final todo cae por su propio peso, y que todas las personas cuyos caminos se han cruzado con el mío han valido la pena. Compartida, la vida es más. Estoy haciéndole una propaganda a Movistar (o no sé que compañía es). Pero me refiero a compartirla de verdad, en cuerpo y alma y no a través de las redes sociales o del selular. Del que por cierto me he curado, desde que estoy acá y por obligación no he tenido nada de última generación. Me habré gastado como 3
0 euros o menos en seis meses, y cuando entraba al metro y veía a TODO el mundo con la cara pegada en la pantalla sentía que yo me estaba curando de eso. Sacaba mi libro y decía, sí, soy una señora. Cuando vuelva a España y me den un pepino de móvil, o selular, a ver quién es la guapa que dice que no lo quiere y prefiere uno de 10 euros, ¿verdad?
0 euros o menos en seis meses, y cuando entraba al metro y veía a TODO el mundo con la cara pegada en la pantalla sentía que yo me estaba curando de eso. Sacaba mi libro y decía, sí, soy una señora. Cuando vuelva a España y me den un pepino de móvil, o selular, a ver quién es la guapa que dice que no lo quiere y prefiere uno de 10 euros, ¿verdad?
Ai... mare.. normalmente no cuento más que las historias, en vez de analizarlas o explicar qué he sentido al vivirlas.Pero está vez hacerlo de vez en cuando. Si ves mi muro de Facebook y no me conoces crees que he venido a Chile a 'puro carretear y viajar'. Pero siempre hay algo mucho más grande que eso. Siempre. ¿También hay que explicarlo eso?
No hay comentarios:
Publicar un comentario