El primer día del año es la excusa perfecta para empezar y acabar todo lo que nos da la gana. Pero, obviamente, si no lo hemos acabado o empezado antes, es porque una parte de nosotros no quería hacerlo. Este día y este año no será una excepción. Pocos que dicen que dejarán de fumar, empezarán la dieta, borrarán aquel número, tomarán LA decisión... y un largo etcétera de cosas que quieren romper de sí mismos.... lo harán.
Al final, las fuerzas se van y nos deshinchamos como un globo que tuve yo de Goku una Magdalena de hace ya demasiados años. Me duró casi una semana entera pegado al techo. Pero poco a poco se iba quedando sin aire, los músculos ya no estaban tan hinchados, y al final cayó al suelo. Como la vida misma, vaya. Empezaremos con ganas todos los propósitos (que no dejan de ser eso mismo), pero acabaremos borrando todo lo que nos produzca cierta incomodidad, a pesar de que los cambios sean potencialmente una apuesta de vida mejor.
Yo he empezado el año de una forma extraña, poco propia de mi. (Nada propia de mi). Quizás es la señal, de que algo está cambiando....
En la típica comida del día 1 en la que nunca había estado, y este año ha tocado por ser espacio- temporalmente posible me lo he pasado muy bien. A pesar de la resaca, del pelo y de las horas de sueño acumuladas, he reído a gusto con mis tíos.Parece que se avienen cambios sustanciales. Aunque, pensándolo bien, es un cambio mismo que haya planes de futuro entre mi familia distintos a lo esperado, y que se haya compartido en la mesa. Ya está bien de no decir lo que pensamos. A veces, es más que necesario hacerlo para tener relaciones de calidad.
No sé qué esperar de este año. Porque no sé qué espero de mi misma. Tengo muchas ganas en salir del fondo del pozo y ver luces que me guíen en un camino medianamente definido para tomar. Últimamente lo de estar perdida no me está haciendo muy bien. Y es adelantar acontecimientos, mi día a día ahora mismo no tiene horas suficientes para hacer todo lo que quiero. Y hay planes de esos enormes, en mi cabeza, que parece que nunca podrían salir, y luego salen. Así que no sé a qué viene tanto lamento.
Como decían hoy en la comida, 'el secreto' es ser positivo y tener pensamientos buenos acerca de lo que uno quiere. Y eso, como mínimo, hará que los objetivos y metas se vean más accesibes, y sobre todo ayudará a que el camino hasta ellos sea un camino de rosas (si, también con espinas).
Empezar el año sin algunas personas duele. Pero tener a algunas otras nuevas al lado, es muchísimo más estimulante.
FELIZ AÑO NUEVO
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