APARTADOS

domingo, 5 de enero de 2014

QUERIDOS REYES MAGOS:



No sé muy bien qué pediros, no tengo ni idea. Aunque me hago una ligera impresión de lo que No quiero. ¿Eso sirve?

Había pensado en pedir dinero, más dinero, para poder construirme unas alas y volar, dejar de poner los pies en la tierra y empezar a ponerlos en todas partes. Como cuando vas por la calle mirando hacia arriba y no te das cuenta de que tienes los pies llenos de barro y otras cosas. Pero, como dice el gran Kevin (Johansen, y no es gitano), 'bajá a la Tierra, no es tan terrible vivir acá'. No es tan terrible quizás, pero aburrido y triste es un poco. Con lo bien que estaría yo poniendo un pie en cada piedra del camino y saltando de una en otra sin mirar hacia atrás, ni hacia abajo, solo hacia delante.

Pero no, no voy a pedir dinero. Eso intentaré ganármelo por mi cuenta. 'Búscate un novio y un trabajo', que me decía mi amiga hoy. Eso también podría pedirlo. Pero puede que ambos entren dentro de la lista de mis deseos no deseables.

¿Qué pedir, pues? ¿La paz en el mundo? ¿Que no haya nadie pobre? ¿La cura del cáncer? El problema es que todo eso se puede solucionar por cuenta de muchas personas (de todas a la vez, también). Nunca echaría a los Reyes el marrón de arreglar el mundo, cuando ellos mismos no lo han jodido. Ellos solo seguían una estrella. Y ahora están aquí, metidos en el ciclo anual de visitarnos y regalarnos lo que hemos pedido, hayamos hecho lo que hayamos hecho.

Yo no me he portado como la niña modelo.Así que si nos ponemos quisquillosos, seguramente me merecería pocos regalos. Pero, aunque sirva de excusa barata, nadie en realidad se ha portado súperbien. Quizás alguna de mis benjas... pero poco más.

Por lo tanto, y dado el análisis rápido y subjetivo que acabo de realizar, me merezco tantos regalos y deseos cumplidos como mis vecinos.

Así que voy a pedir viajes; experiencias como la de este año pasado. Conocer un nuevo continente, mil personas (diferentes) nuevas y sentirme tan viva que me duela el corazón. Experimentar qué se siente cuando puedes ser quien quieras sin que nadie espere nada de ti. Las palabras nuevas, los idiomas nuevos, equivocarme una y otra vez, que me quieran y me desquieran. También quiero seguir estando cerca de la infancia. Para que la mía nunca acabe. Aunque a partir de los 25, como dice mi amiga, todo va para abajo.

Y para acabar, quiero conservar a los amigos y amigas que hasta ahora conservo. Eso es más cosa mía, pero si lo pido, como que me da más confianza. Y qué me queda. Me queda desear lo que más me gusta: Deseos de cosas imposibles, siempre. De relaciones imposibles y de mundos invisibles. Eso siempre los voy a seguir teniendo. Por todo lo que pueda pasar.Y no pasar.

La imaginación que no desaparezca, sino tendré que imaginarla.






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