APARTADOS

lunes, 21 de julio de 2014

Jorge Roa

Sentados uno frente a otro nos hallábamos. De tal manera que era imposible escapar de sus miradas penetrantes. Pusiera donde pusiera mis manos o mi vista, ella me estaba mirando. Me tenía tan controlado que me acorralaba. Yo intentaba dar sorbitos al granizado de a poco, haciéndolo durar para tener algo que hacer durante la conversación. Pero ella, incluso cuando daba sorbos al suyo, me seguía mirando. La miraba pero no la veía fea ni guapa. Era ella sin más. Otra cosa. 

- A ver.. ¿Qué quieres que te diga? 
- Empieza por la verdad 
- La verdad es demasiado dolorosa. ¿Estás segura? Podría contarte algo edulcorado, que nos dejara a los dos tranquilos y nos podríamos ir de este bar juntos. Casi sonriendo.
- ¿Si me cuentas la verdad nos iremos separados? Creo que esto es suficiente 
- ¿Lo ves? Ya estás siendo dramática 
- Eres tú el que me ha amenazado con la que verdad nos romperá
- Ya estamos rotos
- Entonces no sé qué hacemos aquí aún
- Querías la verdad 
- Así tendré una buena razón para dejar de pensar en ti 
- ¿Piensas en mi? Me sorprende. Yo te veo muy ocupada con tu whatsapp, tus amigas y tus historias que crees que solo te pasan a ti y te hacen especial
- Pienso en ti más de lo que te mereces y más de lo que yo misma quisiera. A pesar de que seas un mentiroso, un idiota y un enamorado de tí mismo
- Cuando miento para que estés bien te encanta. Y tú no lo sabes (que miento), pero te encanta. A ti también te gusta que te haga sentir bien, aunque sea diciendo verdades a medias. Cuando te digo que eres la chica más sexy que conozco o que siempre sabrás solucionar un conflicto antes y mejor que yo. Que tu escote me mata y que no huelo el cuello de algunas fieras. 
- Eres muy capullo
- Y tú estás amargada 
- Venga, lo estás haciendo muy bien. Estoy a punto de largarme de aquí. Cuéntame la verdad  y todo saltará por los aires. 
- Y sonríes. Estás deseando que acabe y poder irte por esa puerta triunfante, sabiendo que el único que ha actuado mal he sido yo.
- No me mires así. Ambos sabemos lo mucho que te gusta sentir que no lo podías hacer mejor, que no había otra manera de hacerlo. Que nadie te podrá echar las culpas de nada y que tú siempre haces lo correcto. 
- Suéltalo ya, me quiero ir 
- Esto no es una película barata de amor. No te quiero. O quizás sí, no estoy seguro. Pienso en ti, claro. Te quiero en mi cama también. Pero pienso en otras muchas cosas. Cosas que no son otras chicas, aunque tú lo creas. Pienso en cosas que me hacen sentir mejor que tu compañía. Pienso que si tuviera una escalera cambiaría de lugar y me largaría lejos y no me importaría nada que no vinieras conmigo. Hace tiempo que te has acomodado a esperar a que yo haga algo mal, y me lo reprochas. ¿Qué es lo que haces tú bien? Dímelo. ¿Qué es lo que haces por los dos? ¿Aún te permites a ti misma no decirte la verdad y pensar que el problema lo tengo yo? Tu problema, soy yo. Y mi problema eres tú. El amor no es perfecto y no sirve con esto
- ¿Entonces? 
- Entonces aquí tienes lo que querías. La verdad. La verdad es que me cansas. Me desesperas. Dices que me quieres pero no lo noto, y no lo siento. Y cuando te acuestas conmigo y te acurrucas para que te abrace es el único momento en el que creo que te hago falta. E incluso en ese momento, estás de espaldas. Podría hacerlo cualquier otro. Y después te llevaría en brazos y te haría el amor en la cocina como te gusta. Yo no. Y si la verdad que esperabas es que me había acostado con tropecientas más estas semanas, no. No lo he hecho. Aunque lo pensé. 
- Lárgate de aquí 
- Ya me darás las gracias. Me debes un libro, envíamelo por correo. Ya puedes llorar tranquila, soy el cabrón que esperabas. 


- ¡Corten! Estupendo, una de Daughter y ya tenemos esto. Hoy nos vamos a comer antes. ¡Buen trabajo chicos! Ya tenemos otra estúpida conversación de una ruptura




No hay comentarios:

Publicar un comentario