APARTADOS

jueves, 14 de febrero de 2013

¡¡INDEPENDENCIA!!

Ya está, esta mañana, tras un despertar un tanto peculiar, fui sola a visitar una casa, y esa era. Esa era la casa donde Marina y yo íbamos a vivir. Me ha recibido una señora muy seria, muy correcta, chilena vaya. Me ha enseñado la casa, y a principio me he llevado un despago porque me lo esperaba todo más grande y más nuevo, después de ver el aviso. Pero bueno, es el problema de las fotos y los anuncios en Internet. 

Se trata de una casa en el barrio de los estudiantes, el barrio que Marta y yo pateamos durante cuatro o cinco días sin parar. La casa está relativamente cerca de mi universidad (importante), del centro (importante) y de la uni de Marina. También importante. Es un triángulo de caminos que nos acostumbraremos a hacer a partir de marzo. 

Tiene un patio interior con sus mesitas, su barbacoa y su parra. Y en el comedor hay dos sofás y una estantería de esas de mimbre. Como la casa de una madre del pueblo. Olía bien. Creo que por eso he dicho que me quedaba con la habitación individual más barata; y mi compañera se quedaba con la contigua. La señora rápidamente me ha pedido el dinero de la reserva y ha sacado un contrato de arrendamiento. Una hora despúes me ha llamdo Marta y yo salía en ese momento de la casa con muchos euros menos y unas llaves. La señora me ha despedido con un 'bienvenida a tu hogar'. La casa será antigua, pero si la que la cuida (y custodia, por lo que he investigado) me dce eso, me hace sentir un poco mejor. 

Hemos ido a desayunar y a celebrarlo, tras la gran noticia. Y de ahí para casa de Marta, a preparar la maleta y trasladarme. Hemos echado un rato con uno de (los millones de) inquilinos de casa de Marta en el patio de la casa. Nos ha hablado mucho del tema del machismo medio escondido un poco en la sociedad chilena, y en especial de unos cafés que hemos visto por aquí, a los que la gente llama 'café con piernas'. Se trata de cafeterías enlas que las camareras llevan vestidos muy cortos y tacones muy altos. Y ya. Son cosas que no nos gustan de aquí. Pero bueno, como en todo. 

En el trayecto de casa de Marta a la mía, después de llevar maleta y maletón a cuestas por medio Santiago, entramos al metro y dentro nos damos cuenta de que nos habíamos equivocado de dirección. Baja, sube y baja escaleras de nuevo, cambia de dirección sin que te de un bajón de todo, y entra en el metro que toca. hasta tres metros han pasado tan llenos, que mi maleta no podía subir. Como ha dicho Marta, en esta clase de cosas te das cuenta de lo grandísima que es esta ciudad. 

Una vez en casa, y tras la opinión de Marta, me he instalado rápidamente y hemos partido hacia casa de Franco, nuestro amigo chileno, que nos ha invitado a cenar algo que no nos ha dejado ni siquiera mirar desde lejos, ¡todo era sorpresa! Era un arroz con frutos secos, maíz, guisantes, pasas, y muchas cosas más. Y luego una ternera con una salsa buenísma. Como nos cuida el amigo. Nos encanta estar con chilenos, y más si son como Franco, que nos trata como reinas. Aunque las invitaciones a sus cenas tendremos que dosificarlas, sino no ganaré para ropa porque esta ya no me irá. (Que bien me vendría ahora el gimnasio del brasileño de el otro día....).


En fín, nos vamos a dormir. Mañana veremos lo que el 'Hostal Ángel' nos depara en Valparaíso. Espero que sea tan precioso como cuentan. Y a la vuelta, les cuento como estoy en la casa nueva. Seguro que bacan!!! (rebién).


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