APARTADOS

lunes, 18 de febrero de 2013

La casa

Vuelta de Valparaíso, y vida nueva y revitalizada en mi nueva casa. Me he aficionado de una manera bárbara al patio interior que tiene. No sé como he vivido sin esto antes. Rodeado de plantas, tenderetes y sillas y mesas. De noche se está de lujo, y de día en la sombra también. Desde aquí escribo ahora, escuchando música y prácticamente sola. 

El día que volvimos del viaje dormí sola por primera vez aquí. A la mañana siguiente se vino Marta, y es que ha dejado su casa. Entre que no estaba a gusto del todo con las instalaciones, las cosas que le prometieron en el precio no se dieron y la gente no estaba muy por la labor de convivir, decidió dejarlo. Así que cambiamos los papeles y se vinieron ella y maleta aquí. Como tengo la habitación reservada para la otra chica española (que por cierto viene esta noche), está durmiendo en su habitación. Y mañana ya veremos si encuentra otra cosa o habla con nuestra casera (mis compañeros la llaman 'la vieha'); y se queda también en esta casa en una habitación. Sería perfecto. 

La casa está muy bien. Es grande, tiene baños suficientes para todos, y aunque hay mucha gente viviendo (y aún faltan por venir), a la gente que trabaja no se la ve el pelo. Los más jóvenes nos acogieron rápidamente a Marta y a mi , y ayer por la mañana una de las chicas de la casa llamó a mi puerta y nos invitó a hacer una cena mexicana por la noche. ¿Qué íbamos a decirle nosotras para un sábado por la noche? Pues que claro. 

Así que fuimos a comprar, y por la noche cenamos mis compañeros que son: una alemana que habla chileno increiblemente, un chileno de Valparaíso y una chilena de Santiago. Además de Marta y yo, y una amiga de ellos. Cenamos super bien y bebimos, y luego invitaron a más amigos. Más tarde nos llevaron a una discoteca de fiesta y de vuelta a casa. Me podría acostumbrar a tener esta vida social. Cenas en la casa, comidas, asados, compañeros respetuosos que limpian y saben convivir... creo que he hecho una gran elección. 

Hoy después de comer, he salido a correr. Tocaba ya. Era una cuestión de tipo necesidad vital. Pero me he dejado mis pantalones del Barça para correr y he tenido que salir con unos vaqueros cortos y una camiseta de bàsquet, no sé sabía si me iba a correr o a un festival de música. He inspeccionado la parte más hacia el Sur de mi calle, y he llegado hasta un parque enorme, gigante, con hierba, pistas de patinaje, de tenis, un parque de atracciones y repleto de gente haciendo de domingueros. Era la única corría. Se ve que aquí no hay mucha cultura de salir a correr, ir al gimnasio y esas cosas. Vamos que me pongo yo de maestra de Educación Física y en un mes los pongo a todos en forma. Lo único que siguen con fervor relacionado con el deporte es el fútbol, y mira que ellos son malos (dicen ellos mismos). 

Total, que salgo a correr, llego al parque, corro por dentro, salgo del parque, se me van acabando las fuerzas, levanto la vista y no sabía donde estaba. Era de esperar. Con mis pintas y el móvil como único recurso he decidido mantener mi dignidad y buscar mi calle con la tranquilidad que una puede mantener cuando ha perdido su casa en medio de la tarde y con sus peor look. Suerte que he visto a dos chicas que corían (las únicas en toda la tarde), y llevaban vaqueros también. Ja! no he desentonado. Para que os hagáis una idea de lo que es aquí salir a correr. Vaqueritos cortos y mallas por debajo hasta las rodillas... eso llevaban. 

Finalmente, y tras una vuelta muy muy grande, he dado con la plaza donde está mi casa, y no he tenido que llamar a Marta ni preguntar a nadie. Lo malo es que en esta casa no hay lavadora, y ahora hasta que pueda lavar la ropa no podré salir a correr. O eso, o me compro dos pantalones cortos y una camiseta de esos que cuestan 3 euros en los mercados ambulantes y podré salir a correr más a menudo. Tendré que pensarlo. 

Estamos pasando el domingo domingueando, qué bien. Marta ha intentado hacer tortilla de patata para redondearlo, pero las sartenes no eran adecuadas, y hemos comido un revuelto de patatas y huevo, y tostadas con palta (aguacate) refregado. Si, he comido aguacate. Y lo mejor de todo, ¡me gusta! No sé qué será lo próximo. ¿El tomate? No, es broma. Eso es imposible. 

En fín, esta noche viene Marina, la chica de Huesca. A ver qué se cuenta, y qué le parece la casa que yo elegí por las dos. Es un poco complicado. Me acaba de caer una hoja en la cabeza, es lo malo de la terraza-jardín. Ayer hasta la limpié., ni que fuera mía! Ahora una ducha y a ver si podemos salir a algún mercadillo de los que hacen por aquí los domingos. Todo sea por encontrar un atuendo para salir a correr y perderse con un poco más de dignidad. 

Estamos preparando algo para este fin de semana que viene, un viaje a la costa, pero la que tiene playa. A ver si sale, y a ver si sale barato. ¡Cuantas cosas se nos van presentando! ¡ y a nada podemos decir que no!

pd. He encontrado un bar con la fachada del Barça y que se llama 'Barcelona'. Esta semana me acercaré a ver si echan la champions y entre piscos y completos me echo unos amigos culés chilenos.  

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