Ha llegado el día. Viernes noche y Marta y Marina preparan sus mochilas para el fin de semana. Al final, David y un amigo de él nos llevan mañana con su coche a una casa en las playas de Quintero. Ya veremos qué tal. Nos ha dicho que lo principal es la crema para el sol, el bikini y la toalla. He leído que es una de las playas de Santiago mejores para hacer surf. Solo me falta la tabla entonces...
Saldremos pronto mañana y volveremos lunes o martes. Los chilenos son así, con calma. Sin demasiadas previsiones. A veces llegan una hora tarde pero no pasa nada, es así. Y eso que Chile es lo menos sudamericano que hay. La gente no baila por las calles o se 'demora' sin prisas a todas horas. En Perú, los autobuses salen cuando se llenan de gente. El tiempo que tardan en llenarse, es el tiempo que tarda el bus en salir. Así son. Y como nadie usa coche propio, se llenan rápido. Así que bien visto no es un sistema tan malo. La gente no se estresa como en Europa. Y digo Europa porque no es que en España tengamos ese carácter tan europeo y serio de hacer las cosas así.
Esto de Perú me lo ha comentado un chico francés con el que hemos quedado hoy. Hemos tomado algo y me he quedado abobada escuchando todo lo que había hecho desde hacía un año. Ha estado en Cuba, Argentina, Perú, Bolivia, Chile (no solo Santiago)... me ha contado de todo. Ha estado de voluntario, dando clases a niños en Potosí (yo tampoco sabía localizar Potosí en el mapa hasta que me lo ha dicho). Esta gente viajera y sobretodo que trabaja de voluntaria tiene tanto que decir, que hubiera estado toda la noche escuchándole. Después de la coca-cola hemos ido a una plaza a ver una película. Hacen por toda la ciudad un ciclo de cine chileno y cada viernes es en una plaza diferente. Está bien. Aunque lo del silencio no está muy arraigado aquí, y menos en la calle. Cuando no era un perro ladrando a otro era un niño ladrando a otro, y cuando no, alguien se iba porque no le gustaba la peli. (Ya se sabe, son películas de autor...).
Tengo que decir además que ayer hicimos una sobremesa muy interesante los habitantes de la casa. La mayoría de nosotros, al menos. Y fue muy placentera y muy interesante. Tenemos un mexicano, un cubano (si! Cuba!), una colombiana, algunos chilenos, una alemana, nosotras tres españolas... qué interesante. Cantamos canciones españolas conocidas, y todo el mundo se sabía las de La Oreja y uno de los chilenos es super fan de Estopa. Hice buenas migas con él. Hablamos de mil cosas, del lenguaje, las culturas, los viajes, las gentes de cada país. Todo ello entre bebidas chilenas que los chilenos se encargaron de traernos.
Esta mañana todo el mundo se daba los buenos días. Es clave para la convivencia que al menos te sepas el nombre del compañero y algo de su vida. Esto irá a más. Y estamos encantadas. Es una experiencia muy enriquecedora. Y la buena onda sube... estamos muy a gusto.
Hoy también me he ido por primera vez de compras. Pero como no tengo 'plata' suficiente para ir de compras porque sí, me he ido a la calle donde están las tiendas de segunda mano. Ai, que emocionada he venido. Me he comprado unos pantalones para correr y una falda , y cada prenda me ha costado 3.20 euros!!!! Qué grande, había camisas de esas de floripondios que me gustan a mi por menos de 5 euros. No me lo podía creer. Cuando me vaya revenderé la ropa que no necesite y ya está. Cuando hay escasez hay que encontrar las mejores soluciones.
En fin... poco más. Estoy en la casa con el resto de compañeros, ya salimos todos al comedor, hablamos de cosas de la casa, del día de cada uno, 'carreteamos' cuando se puede... muy bien. Ahora a ver si es igual de bonito cuando empecemos la rutina y todos queramos usar las duchas a la misma hora.... habrá que armarse de paciencia.
Ya les iré contando, de momento voy a hacerme la bolsa para mañana y a mirar el tiempo. Que será soleado, seguro. Nos vamos de excursión!
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