APARTADOS

miércoles, 13 de marzo de 2013

Aquí seguimos estando

Hoy nos hemos levantado todos un poco nublados. El cielo, la casa, y yo misma. 

Sigo delante del ordenador como cada día, esperando respuestas de la universidad que nunca llegan, sobre las asignaturas que he de escoger, o sobre los permisos que me tienen que dar de cara al nuevo curso. E incluso acerca de unas prácticas. Pero nada. Resulta que el espíritu de Chile de 'me estás estresenado' ahora también se ha contagiado a España. Ya veremos, ¿me contestará alguien desde la UJI? ¿Podrán superarse en mala gestión? No lo creo... 

En estos días hemos hecho bastantes cosas. Desde el sábado que fuimos al concierto de Néstor, el artista de la casa, pasando por un mercadillo que visitamos Marta y yo y en el que disfrutamos mucho. Era un mercado de todo, como siete mercados del Lunes juntos. ¿Siete? ¿Qué digo siete? ¡Por lo menos quince! No conseguimos conocer los límites de aquel lugar. Pero sin duda tenía esencia. No solo el barrio donde estaba ubicado. Nos compramos un libro, una camiseta, verduras y frutas. Ayer nos comíamos el último calabacín y las dos mazorcas de maíz. Marta me está metiendo en el mundo de las verduras. Mira que si lo consigue... 

Las casetas del mercado estaban cogidas con hilos por todas partes, pasaban camionetas entre las personas y los puestos de pescado daban ganas de vomitar. Sin embargo estaban llenos de gente. En un momento casi se nos cae una caseta encima porque pasó una camioneta con el borracho del mercao (así lo denominaron sus compañeros), y se llevó el toldo por delante. Sentimos mucho susto, pero acabamos riendo y llevándonos la verdura más barata (aún) de lo que estaba. 

Esta semana hemos empezado ya todos a ir a clase  o a ir al menos a la universidad a matricularnos. Yo me pasé una mañana dando vueltas por la universidad intentando entender porque mi facultad no estaba donde tenía que estar según el mapa. Al final estaba fuera del campus. Una liada, vaya. Pero ahora ya está. Ahora tengo que volver y espero que el camino sea mucho más fácil. A ver si consigo hacerlo todo hoy y ya me olvido hasta el lunes que empiezo las clases.

Fuimos también antes de ayer con Erika y Ricardo al cerro de San Cristóbal, que es una montaña, la más alta de todas las de la ciudad. Vimos atardecer desde allá arriba y toda la ciudad a nuestros pies. Como se iba apagando la luz solar y encendiendo de menos a más todas las lucecitas de la ciudad. Un espectáculo para la vista. Por lo natural y lo artificial, y esa mezcla de los Andes enormes, haciendo sombra a la ciudad. Y la virgen enorme sobre nuestras cabezas dominándolo todo. Fue una gran excursión. 

Y ayer vimos el fútbol en un bar del Barça. Aunuqe la gente iba con Alexis, principalmente. Pobres... menos mal que dio el último pase de gol y todo se hizo una fiesta. La gente me miraba mal cuando me levantaba y saltaba para celebrar los golazos. No hay muchas chicas futboleras, se ve. Al menos en la universidad no me puedo apuntar a fútbol, porque directamente no hay fútbol femenino. ¿En serio? Si, en serio. Al menos baloncesto sí que hay. Habrá que enseñarles a estas como se juega... jo jo. 

En fín, esas cosas y algunas otras más. Ya han venido todos los habitantes de la casa. A ver si hacemos algo este viernes y conocemos a los nuevos. Hay de todo, eso ya lo he comprendido. 

A ver qué sale del día de hoy, espero que cosas de provecho. Y este domingo a ver el Colo-Colo al campo, si todo sale bien. 

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