Estoy empezando a pensar que nos hemos acomodado a una vida demasiado bonita en el micromundo que nos ofrece Latorre Home (así hemos bautizado a nuestra casa). Todas las noches hay algo que hacer. Reconozco que yo abrí la brecha haciendo fiestas de cumpleaños y fiestas de bailes salseros. Pero no sabía que la gente se lo cogería tan bien, que ahora ya soy yo la que llego a casa y le dicen 'que hoy haremos fiesta en casa. Si, porque si, porque es bonita la vida'. Y yo qué tengo que hacer... pues cantar con los demás.
La semana que viene empiezan el curso la mayoría de los inquilinos, así que este ritmo de vida alegre se va a acabar pronto. Pero mi uni aún tardará una semana más, y hay un inquilino chileno que llegó hace poco que también está en la USACH, así que hemos planeado hacer ciertas excursiones por la ciudad, que quiere que le enseñe cosas (yo, a él...). Lo bueno es que es de Valparaíso y nos ha dicho que nos va a llevar para enseñarnos lo mejor de la ciudad, que por supuesto no está a mano para los turistas. Genial.
Este chico se llama Ricardo. Yo le llamo Ricardo corazón de León, porque es así muy grande con el pelo largo y rizado, y no sé, es buena persona. Los días que llegó no salía de la habitación, pero un día Marina llamó a su puerta para ver si quería compartir pizza y dijo que si. Y ya no ha vuelto a entrar a su habitación. Antes de venirse tuvo una pérdida muy importante, y seguramente lo único que deseaba es que le invitáramos a pizza y a salir al comedor para poder tener alguien con quien hablar.
Además de corazón de León, estamos Marina Marta y yo. Las tres españolas. Todos nos tienen cariño, porque siempre estamos cantando y alegrándoles, y sobretodo Marina siempre tiene conversación para alguien.
A parte, tenemos al cubano y la colombiana. El cubano es un médico que se escapó de Cuba para venirse aquí a vivir y hasta que no tenga la tarjeta de residente se gana la vida de camarero para poder tener un contrato y que le den el permiso de residente. El otro día se compró ropa por primera vez en un sitio al por mayor, y se había comprado las mismas camisetas y calcetines muchas veces repetidas, porque así era mucho más barato. Estave tot pagat. Y le compró un peluche a su madre para enviárselo porque nunca había tenido uno. Y nosotras quejándonos por otras cosas....
La colombiana es una bailaora profesional, siempre riendo, quizás la más inocente de la casa, que se preocupa por todos y que tiene una risa contagiosa que le da a la casa un ambiente de jolgorio, que ya les gustaría a muchos tener siempre sus carcajadas a mano para acordarse de reír.
Después está Érika, una italiana que vive en Francia, que tiene una madre india. Si, para mi también es complicado de entender. Es una pasada, se apunta a todo siempre, a pesar de que está yendo a clases y haciendo un proyecto sobre microbiología marina, porque es su pasión. Me recuerda a mi amiga Mari Carmen, siempre tan responsable y a la vez tan dispuesta a disfrutar de la vida, a no decir que no a nada aunque tenga que dormir una hora si es preciso. Y a estar siempre cerca de los demás, todos recurren a ella cuando necesitan algo.
Tenemos también a los dos mejicanos, pero que se van este domingo. Estoy muy triste de que se vaya el hombre que me dio el nombre de Reina Po', que habla con diminutivos y que tiene siempre buenas palabras para todos. Se me van los 'wein', aunque han dicho que se han hecho una copia de la llave de la entrada para venir a molestar cuando les apetezca. Estamos contentas por esa buena decisión. Les vamos a echar de menos.
Calzoncillitos es el único que no me da buena espina. Nunca sale y nos espía desde su ventana para ver lo que hacemos o decimos, no sé si desea con todas sus fuerzas unirse a nuestra onda o nos odia. O un poco de los dos. Le intentamos invitar a nuestras cosas, pero dice que no, que 'está leyendo y no bebe'. No sé qué se debe pensar de los demás, que somos unos alcohólicos insulsos. Va, prejuicioso.
A parte tenemos otro chileno, Victor, que es el que más tiempo lleva en la casa. No se le ve mucho, pero cuando está nos cambia las bombonas de butano, nos da conversación, se pone a ver la tele y se va a la cama. Es una especie de guardián de la casa. La gente le tiene cariño.
El otro chileno es Nestor, un jovenzuelo músico con aires de artista bohemio, que siempre está dispuesto a carretear y a ofrecer planes a los de la casa, y vive a su manera. También le tenemos mucho cariño. Es increíble lo que se hace querer sin quererlo.
Jessenia es la otra chica española que es de Perú, pero vive en Madrid de toda la vida, y habla raro pero es del Madrid, cosa que me hace pensar que es española, y que además se ha equivocado de equipo. Es muy maja, muy diferente a nosotras pero muy abierta. Siempre dispuesta a todo, como buena española.
Y finalmente me queda Miika, el finlandés que baila salsa, habla como un indio, tiene a las chicas de la casa loquitas por esos cabellos rubios y esa sonrisa, y todas quieren sacarlo a bailar. El pobre no sabe aún si va o vuelve, la gente le habla pero no entiende ni papa de chileno. Se pasa los días con el diccionario en la mano, y escuchando conversaciones con los cascos para aprender el idioma. Me daba tanta cosa verle así que le he propuesto hacer un tándem para hablar con él todas las horas que podamos en inglés/español para mejorar yo mi inglés y hacer que su español mejore. Ahora me iba a hablar con él.
Ayer salimos a un bar súper típico chileno. La gente bailaba todas las canciones típicas, y nos contagiamos de la alegría y la fiesta. Cuando sonaban las chuescas, o como se llamen los bailes típicos de aquí, los chicos sacaban a las chicas y nos enseñaban a bailarlo. Fue muy divertido. Y la música no estaba mal. Me duele la barriga de lo que me reí viéndome a mi y a las demás intentando hacer bailes imposibles chilenos en un bar a reventar de gente.
Como decía , nos hemos acomodado un poco a la casa y al buen ambiente, y no salimos tanto de casa como al principio. Pero voy a volver a ponerme las botas de montaña, nos queda demasiado por ver y conocer. Y cuanto más tardemos en conocerlo, menos tiempo habrá para disfrutarlo.
Hoy me apetecía hablar de la gente de la casa. Es nuestro Gran Hermano particular. Pero humano, con gente de verdad. Hay más noticias, pronto llegarán.
La Magdalena ya va acabando, menos mal. Nadie me hace caso porque están todos ocupados en vivir la fiesta :)
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