Ya soy chilena, sí. No, no me he casado con un chileno o he parido aquí, (de momento), (es broma mamá). Por fin he ido a recoger mi cédula por tercera vez, y esta vez sí la tenían. Solo han tardado un mes prácticamente en dármela. Con la foto que me hicieron aquel mismo día, con mi cara de 'hola llevo una esperando para esto, pero como estoy en Chile estoy igualmente contenta'. Había una de gente, colas en todas las ventanillas y para todo, sin aire acondicionado, con la gente pegados unos a otros, niños llorando... como dice Marta 'mares cridant, xiquets plorant....'. Pero ya está, último viaje al registro civil. Una cosa menos.
Hay carteles por todo el edificio diciéndote que lo de tardar tanto no es cosa de los funcionarios, es cosa de que el sistema informático es malísimo y no aguanta mucho tiempo encendido, y que el gobierno no hace nada por mejorarlo o agilizar los trámites. Ahora bien, la pachorra que llevan allí también debe ser algo que se tienen que hacer mirar... digo yo.
En fín, y estos días mucha vida en casa y mucha fiesta bonita. El viernes salimos, sobretodo los de la casa. Hay dos mexicanos que me encantan, uno me llama la Reina 'Po. Por proponer siempre eventos y fiestas y hacer que la gente salga de sus habitaciones y viva un poco en comunidad. La reina de la fiesta, vaya. Pero lo dice a buenas, creo, que no me paso el día de bar en bar... (¿lo estoy arreglando?). El problema es que se me van, justo los dos mejicanos. PEro bueno vivirán cerca así que espero que no nos perdamos de vista durante el semestre.
El sábado salimos todos los de la casa, con el chico cubano y la chica colombiana, que no habían salido aún a bailar, con lo que les gusta a ellos. Fuimos a una discoteca que pensábamos que era de salsa... pero no. Era sarasa, que no es lo mismo. Era un bar de ambiente y no lo sabíamos. Y cuando nos dimos cuenta la pista de baile se llenó de chicos bailando en parejas. Nosotras nos reímos mucho por la situación. A mi me da igual de que color sea el sitio de baile, pero la colombiana que es muy religiosa se hacía cruces. Y a las dos horas de estar allí, se me acerca y me dice 'oiga María, a mi me parese que este sitio es de maricas!'. jajajaja, no podíamos parar de reirnos. Estaba claro desde que entramos, pero a ellas les costó más darse cuenta. Que bueno fue.
Así que como se quedó con las ganas de bailar salsa, ayer despejé el comedor de sofás y sillas y preparamos unas clases de baile. Ha venido un finlandés a la casa, más cuadrado que un armario, pero que resulta que le encanta bailar (inconcluencias de la vida). Se pasa el día con el diccionario en la mano, pobre. Pero le va a costar, si no entiendo ni yo el chileno. Total, que cogimos a la colombiana y nos pusimos a aprender a bailar. Nos ponía por parejas y nos hacía bailar como ella decía. La italiana, Marina, el finlandés y yo. Vaya percal. Parecíamos patos mareaos, venga a dar vueltas y a mover caderas y brazos a la vez. Colombia lo debió contar a sus amigos y aún se estarán riendo.
Por la noche, organizamos un asado y bailamos todos en el comedor. Cuando llegó Cuba (es que nos llamamos por los países), se puso a bailar con Colombia y los demás no pudimos nada más que alabarlos y sentarnos. Cuba me cogió para bailar, pero lo dejó pronto cuando vio que yo el ritmo solo lo tengo cuando me voy a correr... (pobre de mí).
Y poco más (poco?!?!). El miércoles tengo ya reunión en la uni. Qué pereza... con lo bien que se está.. podría congelarse este momento unos cuantos días más. Pero no se puede. Así que a seguir buscando emociones y momentos buenos en las próximas rutinas que nos quedan por vivir.
De momento me he comprado una máquina para depilarme, cosa que necesitaba con urgencia. A ver si ahora resulta que el moreno no es moreno... ai ai. Marina se alegrará de mi compra. He entrado a un centro comercial por primera vez, a comprar y mirar lo que había. Joo... qué mal verlo todo y no poder comprar nada. Ya no volveré a ir a ninguno. Y si me entran ganas, me iré a mi tienda de segunda mano para quitarme el gusanillo allí.
Echo muuuucho de menos entrenar y ser entrenada. Ayer iba sola por la calle imaginando ejercicios de entrenamiento, eso es llegar a un punto bastante alto de frikeza. A ver si en las próximas entradas puedo escribir ya que estoy entrenando y tocando balones de basquet y canchas.
Me llaman desde el comedor, voy cerrando a ver qué necesitan ahora.
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