Mañana ya es viernes, yo llevo otra semana sin ir a clase. Ha llovido mucho, (mucho). Un temporal fuerte. Y no he salido de casa casi. Se me ha ido de las manos. He comido y dormido demasiado, como si estuviera de vacaciones. Como nunca estuve. Conmigo misma. Me sentía mal por ser menos yo y tener menos obligaciones que nunca. La lluvia era fuerte, y mi habitación tiene techo de huralita. Tenía una sensación extraña. No era miedo.
He leído mucho, he visto muchos capítulos de The Big Bang Theory y he comido muchos cereales. ¿Me estaré convirtiendo poco a poco en una persona de esas que sabe vivir más sentada que de pie? Tenía los entrenamientos, pero incluso los días de mucha lluvia se cancelaron. Se para la ciudad, toda Santiago con toda su grandura y su porte, se paraba y se hacía el caos. Los arquitectos que la hicieron no pensaron en las lluvias torrenciales. Españoles tenían que ser.
Hoy me han vuelto a entrevistar en la uinversidad. Qué ansias, con preguntar a los extranjeros. '¿Por qué elegiste Chile? Porque mis padres no me dejaban irme a otro país, éste era el más desarrollado.'
He tenido tutorías con los profes, y voy a seguir yendo a tutoría con ellos y a hacer pruebas y exámenes. A pesar de que el resto de la unviersidad esté en paro, los extranjeros recibimos otro trato. Y nadie se alegra más que yo, sino no puedo acabar la carrera. Acabar la carrera... otro de los temas de la semana. Por eso, no va a ser mi mejor semana aquí.
Mañana vamos a comer los extranjeros de mis asignaturas juntos y a preparar trabajos. PEro con los mejicanos, cada encuentro es una fiesta, no sé qué saldrá. El sábado me toca arbitrar como cinco partidos. Y el domingo parece que jugamos partido. Tengo que cachar qué onda porque no me he esnterado bien.
Mañana es fín de semana.
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