APARTADOS

miércoles, 31 de julio de 2013

FIN DE FIESTA

Solo hace quince días que no escribo y en mi mente y mi vida parece que hayan pasado meses y meses. En este tiempo nos fuimos a Bolivia Marta Vanessa y yo. Hicimos un tour de diez días pasando por Uyuni-Potosí-Sucre-La Paz-Isla del Sol-Copacabana. Uno de los viajes más aventureros de toda mi vida. 

La ida y vuelta por Chile fue a dedo, andamos montadas en camiones y autos que nos llevaban a cambio de compañía y conversación. Intentábamos dormir en los buses para no perder tiempo viajando y pagar menos hostales. Y con la mochila y la poca ropa a todas partes. Una verdadera aventura. Podría haber estado diez días más viajando y conociendo. Pero llegamos a Santiago el día 28 porque Marina se volvía a España y por tener exámenes no pudo acompañarnos en el viaje. Así que el camión desde Arica que tomamos, tras dos días y medio en la carretera, nos dejó practicamente en la puerta de casa listas para despedir entre lágrimas y abrazos a Marina. Una de las personas que ha hecho que esta aventura chilena haya sido una de las etapas más felices de toda mi vida.  Fue muy triste dejarla en el taxi camino al aeropuerto. Aunque nos volvamos a ver, o hablemos cada día.... no es solo eso. Es el sentir que esto se ha acabado. Ya tiene final, ya no va a volver nunca más. Se ha ido este capítulo de nuestra vida y, aunque hay que aceptarlo sin más, sigue siendo complicado dejar de volver la cabeza y empezar a mirar para delante. 

Ayer también despedimos a Vanessa. Creo que fue un poco más emotivo para mi que la despedida de Marina.Porque pensé que de verdad ella se va a Colombia, que ya no va a volver a Chile (en un futuro cercano), ni yo tampoco. Y menos vamos a poder visitarnos a nuestros respectivos países. Es un 'hasta cuando?'. Quizás hasta siempre. Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo. Tanto tiempo juntas tantas horas al día, y de repente nada de nada. Adiós muy buenas. Es duro y es difícil. Aunque sigue siendo bonito. Es más chocante y difícil de asimilar, que triste propiamente.

Después de dejar a Vanessa Marta y yo tomamos mochilas y maletas y nos fuimos de la casa. Ya no teníamos piesa y si Vanessa se iba nos quedábamos sin lugar donde cobijarnos. Fue triste salir de la casa con las maletotas, era como al principio de toda esta aventura, pero al revés. Nos vinimos hasta Providencia, a casa de Verónica que nos acogió en su hogar bonito, blanquito y caluroso. Estamos muy a gusto, haciendo de amas de casa e invitándola a comer tortilla de papas y ensalada. Se está portando muy bien con nosotras. Estaremos aquí hasta el sábado que es cuando nos vamos. 

Hasta entonces, papeleo, paseos y relax. Pensar antes de volver, no tanto para hacer balances, más bien hacernos a la idea. Hoy voy a mi último entrenamiento. Si, hasta esta semana estoy yendo. Yo misma me sorprendo de estar yendo. Pero es que me gusta... esque me gusta. 

El viernes haremos un asadito en la universidad. Y fín de fiesta. Así es la vida. Veamos qué onda estos últimos días. ¡No hay que llorar!


  

No hay comentarios:

Publicar un comentario