Como mi vida es una tragicomedia ultimamente, y ahora tocaba a la parte de trágica, decidí montarme una película paralela, matar el tiempo, evitar pensamientos y lágrimas de verdad, y tener de mentira. Hay cosas que nunca superaré. Es mejor que lo asuma cuanto antes.
Acepté un favor que me pidió un conocido y he estado actuando como actriz principal y única junto a otro chico, durante estas dos semanas. Ya lo comenté mínimamente.
La historia va sobre una pareja que novios. Él es fotógrafo y ella no se sabe, solo que lleva un maletín y un abrigo de persona mayor. Podría ser... escritora. De aventuras por países y tierras desconocidas y tórridas historias de amor entre personas que se necesitan pero no lo quieren reconocer.
Él le hace a ella fotos a escondidas para hacerle al final un regalo de estas imágenes. Pero ella, que no lo sabe, pilla un día a su novio espiándola y se cree que la está persiguiendo porque no confía en ella. En uno de estos días, ella le pilla y él, en una rápida huida, tiene un accidente y entra en coma. Finalmente muere.
Sí, he pasado medio corto fingiendo lágrimas y lloros, y apenas he hecho tres escenas de amor bonitas. La gente ha llegado a aplaudir. Hasta que no lo vea, no sabré como lo he hecho. Mi máxima preocupación era que el cámara no me cogiera la papada. Al final lo ha entendido , y entre travellings y planos cortos me decía 'pon la cara así y no te saldrá'. ¡Lo conseguí! Y sin adelgazar ni un gramo. ¿O si?
Está bien esto de ser el objeto de todas las miradas por algún tiempo. Yo nunca había actuado, pero no me daba vergüenza. Me sentía a gusto. No, mamá, no voy a ser actriz. Lo siento. Como digo la papada es un contra importante. Y la voz. ¡Esta voz! Podría hacer de camionera, eso sí. Con un palillo en la boca y una coleta, diciendo 'guapooooo aiiiñññ' a los gasolineros y los enchaquetados vende-seguros (de coches).
Con todo esto de la revista y el corto he hecho bastante las paces con la carrera que pensé que nunca me serviría para nada. Cuando no hay presión, es bonito hablar de luces, planos, acción, micros de corbata y exposición. Me he regalado (una vez más) a esta gente desconocida, les he regalado mi tiempo mis ganas y la actriz virgen que hay en mi. Pero qué sé yo, para algo habrá servido a parte de lo que he aprendido y lo que me he entretenido. Todo pasa por algo, lo dijo ayer una escritora a la que escuchaba embobada hablar de su libro.
Hablaba del cruce de caminos, de esas cosas o personas que están en el momento adecuado (o inadecuado) en el lugar apropiado. Y no puedes mirar hacia otro lado. No sé. Si me dan el Óscar, os lo dedico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario