¿Quién no ha soñado alguna vez con conseguir algo grande? ¿Con alcanzar un sueño por extraño y lejano que parezca? ¿Con pasar a la historia?
Todos, creo, en algún momento hemos llegado a tener un sueño así. Mi amiga abogada veía Ally Mcbeal desde el instituto, y ahora está pidiendo préstamos para abrir su propio bufete. Y otro de mis amigos colgados, el que empezó la carrera soñando con una cámara, ha tenido que tropezar mucho y ser muy perseverante y trabajador, pero al final está cada vez más cerca de su meta. Y aunque no llegara a ella, no es lo mismo quedarse por el (buen) camino hasta ella, que ni siquiera comenzarlo.
Suena a topicazo, pero somos muchos los que tenemos miedo de hacer cosas grandes. No nos vemos capacitados, no nos queremos, no tenemos fuerzas, o a veces hay un pensamiento muy muy pequeñito que nos produce miedo al pensar que podríamos lograrlo.
Mi madre es de esas que le das un granito y te monta un castillo de arena con banderas. 'Voy a echar unas fotos', '¡mira que si te haces reportera de conflictos!'. 'Mamá, me han liado para actuar en un corto'. '¡No si al final serás actriz!'. 'Me voy a dar clases'. '...' ahí ya no dice nada. Como si los profes no pudieran hacer (y hacen) grandes cosas. ¡Crear una sociedad de personas, por ejemplo!
Obviamente, y muchas veces el dinero influye mucho, es complicado conseguir nuestros sueños. Sí, conseguir a un/a millonari@ y casarte con él/ella para vivir de renta también sirve como sueño. Alguien lo tendrá. Y es complicado también. Aunque de otra manera.
Mi amiga Nadia me pica para montarnos algo online y trabajar de lo nuestro. Y yo que siempre pienso en montarme un colegio moderno y sano desde que salí de la carrera. Y de joven, ¡que quería montarme una revista en Andorra! No sé qué se me había perdido allí. Si a mi la nieve me gusta una semana al año y si no veo el mar me salen verrugas....
No sé por qué siempre pensamos que fuera encontraremos lo que no tenemos dentro. Y esa idea de salir, cuanto más lejos mejor. Yo me fui a Chile escapando de muchas cosas, pero sobre todo escapando de mi misma. Y mira por donde, me encontré. Todos, como decía Marta, los que llegamos a un lugar tan lejano de nuestras casas estamos escapando de algo. Pero por muy lejos que intentemos encontrar un trabajo, una persona, incluso el olvido de otra... no conseguiremos nada si no lo planteamos de esta manera: hay que buscarlo. Hay que moverse. ¡Hay que luchar! Aquí, allá.
Es más económico y fácil no intentar nada. Quedarnos de brazos cruzados, enviando e-mails desde la silla de nuestro escritorio, merendando crêpes que ha hecho la mamá y lamentándonos de que la situación está muy mal. Y ojo, así evitamos enfrentarnos al fracaso. Porque un fracaso, nos hunde. Y nos da vergüenza. Y nos hace sentir pequeños.Y el día a día es cómodo. Es triste o no, pero es cómodo y fácil.
Habrá que rodearse más de esos amigos que sí persiguen sus sueños. Ya lo dice el dicho, 'los hombres que no sueñan con catedrales no saben tampoco construir buhardillas'.
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