Es un poco como escuchar esta canción muy alto. Tumbada en el sillón de tu casa y preguntándote por no sé cuanta mil vez qué sentido tiene todo lo que hacemos. ¿Y lo que no hacemos? ¿Y si las cosas no fueran como todos esperamos? ¿Y si los patrones fueran diferentes?
¿Y si el objetivo no fuera ganar el mundial sino conocer Brasil? ¿Y si el fin de trabajar no fuera ganar dinero para poder (sobre)vivir sino el modo de darle sentido a nuestra vida? ¿Y si la ropa en sí no fuera necesaria? Y el maquillaje. Y las liposucciones. ¿Y si el objetivo de las dietas fuera engordar, o adelgazar, o mantenerse, o no hubiera objetivo alguno en utilizarlas? Si todo el mundo quisiera estar más gordo y no flaco quizás habría un problema real...
¿Y si jugáramos partidos por conocer y no por ganar? ¿Y si todos fuéramos de los que pensamos que existe una persona por la que estamos unidos mediante un hilo rojo y nunca será nuestra? ¿y qué ocurriría si quisiéramos morir y no vivir y le tuviéramos miedo a la vida y no a la muerte?
Un día podría ocurrir algo irreverente. Podría ser el día de "hacer las cosas que no deberíamos hacer". Como cuando en primero de carrera cogíamos a Nissi y nos íbamos en dirección a la playa y no a clase. Y no pasaba N A D A.
El día de hacer algo diferente. Mi abuela se haría un piercing en la nariz. Siempre quiso. Y mis amigas irían a clase en la comodidad que sólo puede dar un feo e impersonal chándal. Y todos nos tiñéramos de rubios.
Y ese día tú sabrías que hacer conmigo. Y ella contigo. Y nosotros con ustedes. Y yo con todos vosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario