APARTADOS

domingo, 8 de junio de 2014

La(s) Boda(s)

      
Está la Sandri enviándome whatsapps para contarme qué tal va la boda a la que fue invitada a traición. El típico familiar lejano que tampoco te quiere invitar pero su madre le ha obligado, porque tal y cual (quién sabe qué. Cosas de madres). Al final, una cafetera y muchas horas de tiendas para buscar un vestido de bodas, porque la gente de nuestra edad, (aún) no va a bodas. Eso sí... después de la primera... todo son casamientos-divorcios-rebodas-bautizos, y refritos varios que una no quiere ni pensar. 

Me cuenta que los que se casan ya son de nuestra quinta (dos o tres años más mayores). Y que la boda es juvenil, que le está gustando. El novio con corbata de puntitos, ¡quina modernor! Que se ha comido hasta la comida de su hermano, que tenía que aprovechar que el vestido le iba holgado y la peluquería lo suyo le ha costado. Que va a por un puro fuera, a ver si hay alguien interesante, y vuelve que se han encendido las luces de la barra libre. Y después, todo viene rodado. 

Jordi Labanda
Estaba guapa por lo que he visto en la foto que me ha enviado, pero diferente. Todo el mundo está diferente en las bodas. Los peinados, los vestidos que no hacen sexy, los vestidos que se creen modernos y sólo son feos, los hombres con coleta que cantan con servilletas y se emborrachan en el bar de en frente de donde se hace la misa... típico.

Mientras la Sandri se aclara a escribir, nos contamos que tenemos que ir a una juntas. No la nuestra, ¡por supuesto! A una de alguna amiga o amigo lo suficiente amigo como para ir con ganas y lo suficiente poco mejor amigo como para no implicarnos demasiado y solamente disfrutar. ¿Para qué están hechas las bodas sino? Pues para que ese porcentaje de gente se lo pase bomba. Las amigas que charran y charran y cogen ideas, algunas lloran, otras critican, otras se enamoran de todo, y otras se dedican a comer y beber (nosotras dos seríamos de esta última variedad, hay muchas más, cabe decir). 

Llevaríamos vestidos muy bonitos, pero sencillos (que es un eufemismo de baratos). Sin recogidos que hacen parecer que tienes un mosquito grande en la cabeza, ni te duele por las agujas. Y zapatos, pues hija, unos cómodos de abuela-con-reuma, porque es que nuestra vida nunca nos ha exigido llevar zapatos de tacón. Y eso es como ir en bici, que si no lo aprendes cuando toca, ya lo dejas estar... y luego llega un día que haces el ridículo. 

Se ve que las cosas han cambiado mucho. Que ahora la gente se sigue casando porque a parte de que tienen una excusa para cambiar de continente, les regalan mucho dinero y son protagonistas por un día; también se pueden hacer muchas cosas guays. La misa de esta boda, dice Sandri, ha durado media hora. Nada, eso es lo que se hace ahora. El casamiento en sí es lo de menos. Digo yo que todo el mundo estará al tanto del porcentaje de divorcios que hay hoy en día. Además de que uno ya tiene suficiente consigo mismo, ya no está de moda aguantar porque estás casado. Al cuñado, los sobrinos pide-regalos y las parejas que dejan las pastas de dientes abiertas (y otras cosas) ya no hay por qué aguantarlas porque una vez te disfrazaste de princesa. ¡Menos mal que en algunas cosas no retrocedemos! 

La cuestión, que me voy por las ramas: Llegará el día en que la Marma, o Pedro, o Agus, quizás algún otro amig@ que tenga la suerte de tener trabajo y por tanto estabilidad económica decidirá pasar por el altar y ahí estaremos nosotras dos dispuestas a pasarlo en grande. Comentando los platos, pidiendo más vino a los camareros, y hablando de los vestidos, las tías del novio chillonas y de lo que han cambiado las bodas hoy en día. Aprovecharemos para hacernos un Gin-tonic (por bajar la comida solo), y no comeremos tarta "por la dieta". Aunque en realidad será solo porque no nos gusta. 

Y es que la Sandri y yo necesitamos muy poco para desorientarnos y disfrutar de las jornadas que nos regala la vida. Las bodas son de esas pocas cosas que nos quedan por pasar juntas. Y cuando llegue, quiero estar preparada. Ella, como ya lleva ventaja, lo organizará todo. Y además, haremos lo posible por quedarnos a dormir en el sitio donde se haga la boda. Aunque sea Almazora. Por eso de viajar. ¿A que nos cuidamos la Sandri y yo? Cuando tengamos dinero ni me lo imagino ya.......

Jordi Labanda (es buenísima, si se fijan bien)





No hay comentarios:

Publicar un comentario