Todos queremos ganar la carrera de nuestra vida.
Cada uno con sus cosas, a sus líos. Nos creeemos importantes viendo como nuestro camino se llena de obstáculos, paradas a boxes y metas que nunca llegan o tardan demasiado. Pensando que nadie tiene sueños como nosotros. Que los demás son de otra manera. Pensando del resto de personas lo que mejor nos haga sentir a nosotros.
Pero lo cierto es que todos tenemos sueños. Grandes o pequeños, ¿existe un medidor? Algunos tienen muy claro lo que quieren. Otros, desde el otro lado del charco, se descubren haciendo cosas por sí mismos y por los demás que nunca hubieran imaginado.
Pero la mayoría, tenemos el sueño de tener un gran sueño. De sentarnos frente al mar en una cama hecha de cojines y poner Beah House mientras le contamos a la única persona que nos apoyaría, que realmente no parece tan imposible ser feliz. Que debería dejar de llamarse dueño y empezar a ser despertar.
Hacer lo que deseamos no es fácil. Llegar a una posición buena tampoco es un camino de rosas. Y sin embargo , seguimos comprando el euromillon, mirando al horizonte y parando en las tiendas de muebles de oficina.
Creyendo que, antes o después las distancias se acortarán y será entonces cuando tengamos que caminar sin dolor hacia lo que siempre hemos querido. Y que ahora está más cerca.
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