APARTADOS

lunes, 17 de noviembre de 2014

Ibuprofeno en vena.

Insane- Luis Quiles
Odio a todas las delgadas que enseñan su ombligo plano en Instagram. Y la felicidad barata. Falsa. 

Odio que las cosas no me salgan como yo quería. Y sentirme culpable. Ahogada porque sé que no he hecho lo suficiente. Para ser buena. Para ser la elegida. Fui tu elegida. Pero necesito más. 
Odio olvidarme del amor. Y centrarme en mierda. 

Odio tener siempre algo que me nuble la mente. A veces quiero ver la luz blanca. En forma de ángel. Como un momento-piel-de-gallina. 

Odio no saber inglés bien. Odio no dominar el mundo de la genética. Y aunque me resulte genéticamente imposible, sigo queriendo formar parte de un experimento interestelar algún día. Aunque sea el de estar a tu altura.

Odio competir si no es por pasión. O por amor. Odio que estemos parados. Muertos con las palmas hacia arriba y tumbados mirando el cielo demasiado lejos. Allá arriba. Y no hagamos nada. Odio que veamos infinitas injusticias pasar por nuestras retinas. Y no hagamos nada. Ni siquiera giramos la cabeza. 

Odio recordar. Ojalá no recordara. Ojalá fuera una nueva yo cada día. Y pudieras enamorarte por primera vez de mí cada tarde. Sentados en un banco tú mirando arriba y yo mirándote a ti. 

Odio tener un cuerpo enfermo. Odio ser una paciente impaciente. Odio el odio. Odio los nunca y los siempre. No existe lo que no vemos. Lo que no sentimos no existe. Deja de esperar. No voy a llegar nunca. 

A veces pienso que nos hemos perdido una parte en toda esta historia. El capítulo de los por qué. Nos saltamos aquel hermoso trozo de la historia y ahora vamos preguntándonos cada cosa. Errando y volviendo a errar. Hasta el final. 

Aunque nos queramos. Aunque estemos vivos. Aunque siga respirando con bastante facilidad. Odio, no tener nada mejor que amar. Que no sean las ganas.

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