Fui toda la vida una convencida de que hacer el bien en la Tierra sería la clave para obtener el cielo.
Des(eché) mi vida ayudando a todo el mundo. Me eduqué para ser la ayuda que cualquiera necesitara. Para ayudar a los demás a cumplir sus metas. A no derrochar ni amar el dinero ni las cosas materiales. A vivir respirando hondo y mirando a las verdades de cara y con paciencia. Pocas veces me sentí realizada.
Cuando morí, de forma fortuita, aparecí aquí. Una voz me ha pedido que escriba cuanto quiera sobre mi paso por la Tierra. Que haga memoria de lo que he hecho, lo que he provocado, y lo que he obtenido.
Y aquí estoy ahora mismo. Escribiendo lo absurda que ha sido mi vida haciendo el bien por convicción moral y no por convencimiento de corazón. He llegado al final de esta etapa casi sola. Mis allegados tenían más caridad y gratitud hacia mí que amor o amistad.
Así que estoy cabreada. Estoy confusa. Por fin me siento liberada para decir lo que pienso. Y lo que pienso es que el karma no existe. Que he hecho todo lo posible por ser una buena persona, ciudadana, amiga, enfermera y caminante.
Pero ahora que descanso he de decir que me siento liberada. Que quiero hacer lo que me plazca sin pensar en las consecuencias y quiero dar rienda suelta a mis instintos. Dejarme errar y disfrutar. Sea quien sea el receptor de esta carta, quiero pedir lo que se merece una buena persona como yo.
Devuélvanme a la luz negra. Y viviré de otra manera el resto de mi segunda vida. Conviértanme en otra persona para poder hacer lo que nunca pude. El paraíso tampoco es una mala opción. Calor, sabores afrutados y esa brisa ligera suave y esponjosa que sólo puede proporcionar una playa paradisíaca.
Si me tuviera que poner nota, como en las asignaturas del máster, me pondría un 9. Sea como sea, necesito saber que esto no acaba en esta carta. Porque si es así cambiaré todo lo anterior y convertiré mi pasado en todo lo que ansiaba para mi futuro. Y me quedaré en paz con la existencia terrenal.
Si por el contrario tengo un 9 y paso a la siguiente etapa. Que alguien me traiga un Daikiri porque empieza la fiesta.
[No todos le ven sentido a hacer el bien. A veces el amor propio está por encima del amor hacia "lo otro" ( que es todo el resto). Y no vamos a decir que está mal. No sabemos nada. ]
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