APARTADOS

miércoles, 10 de diciembre de 2014

No todo está perdido

Me duele el culo. Pero no es de sentarme encima de ti precisamente. Contigo me pasa lo que me pasa con todos, no te agobies. Como no eres lo que busco te invento. Te hago perfectamente creíble. Luego me enamoro de ti. Y más tarde, cuando bailo suavemente por el pasillo de mi casa imaginando que tú me miras, me sonrío con pena y me digo a mi misma que estoy enamorada de mí. De mi tú.

¿Cómo? ¿Que no lo entiendes? Oh, vaya. Tendría que haberlo previsto.

No esperes que piense en ti todos los días. Bastante hago con pensar. Estoy dejándome los condicionales, ¿sabes? Eso sí es gracias a tu ayuda. Antes me ayudaba vivir en un lugar y tener la otra parte de mis ojos en otro sitio. Contigo. Pero ahora ya no está bien. No me sienta bien. Ambos sabemos lo fácil que es encontrar algo mejor que hacer.
A veces me tumbo en el suelo y cierro los ojos. Lo hago sólo para intentar mirar atrás. Pero algo no funciona. Y entonces, me digo. ¿No será... ?


Y justo en ese momento, alguien me ve sobre el azulejo y me pide que por favor vuelva. Y siento como me arrastra una fuerza buena hacia la realidad. La música deja de sonar. Y tú dejas de sonarme también.

Hola... ¿ te conozco ?

Otro cuento sobre nadie que se queda a medias.

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