El otro día leí en algún lugar que a los presos de Guantánamo les torturaban psicológicamente. Acudían expertos de la mente y lo hacían. No decían cómo. No explicaban si les contaban historias de miedo y asco, o si les recordaban lo miserables que eran sus vidas. Quizás les insultaran. En este momento hay muchas maneras de declararle la guerra psicológica a alguien.
En mi opinión, la manera más eficaz de declararle la guerra psicológica a alguien es hacerle pensar en todo lo que NO es/tiene. Y conjugar en futuro (será/tendrá). Ser cruel está de moda.
1. Acuérdate de todas las veces que tus amigos te han fallado. Todas. Todos.
2. Piensa en todo lo que podrías haber tenido si la suerte no se hubiera parado en el hombro de tu vecino.
3. Imagina tu país sin gobernantes ineptos.
4. Vuelve a la persona que eras con veinte y recupera tus sueños. Luego, cuenta los que has conseguido desde entonces.
5. Calcula cuanto tiempo de tu vida has regalado a las cosas que no te interesaban
6. Recupera en tu mente a la persona que te hizo sentir un auténtico desastre insignificante y valora cuanto te ha jodido al no poder superarlo
7. Ilustra la palabra injusticia con recuerdos de tu vida pasada y presente
8. Haz memoria de tu futuro (sí, ya)
9. Imagínate en el futuro. Físicamente. Y luego un poco después.
10. Intenta abarcar todo lo que nunca vas a conocer

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